Los 8 errores que más encuentro al auditar webs de despachos de abogados
La mayoría de despachos no pierden clientes por falta de calidad, sino por detalles de su web y su ficha de Google que nadie ha revisado en años. Estos son los ocho que más me encuentro, cómo comprobar si los tienes y cómo arreglarlos. La mitad se resuelven en una tarde.

Antes de dedicarme a esto fui abogado. Ahora audito webs de despachos, y cada auditoría me confirma lo mismo: el problema casi nunca es el despacho. Es la web.
El cliente que te llega por recomendación te busca en Google antes de llamarte. El que no te conoce compara tres despachos en cinco minutos. En los dos casos, tu web decide. Y en muchos de los despachos que reviso, decide en contra por errores que se arreglan sin gastar un euro.
Los he ordenado en dos grupos: los que puedes arreglar esta misma tarde y los que necesitan algo más de trabajo.
Errores que puedes arreglar en una tarde
1. Las reseñas de tu web no son tuyas
Es el más frecuente y el que más daño hace. Muchas plantillas vienen con testimonios de ejemplo: nombres inventados y textos que hablan de "este abogado" sin nombrar a nadie. Nadie los quita, y ahí se quedan durante años.
Mientras tanto, el despacho tiene reseñas reales en Google, con nombre, apellidos y cinco estrellas. Lo bueno guardado en un cajón y el relleno en el escaparate.
Puede ser peor. En una auditoría reciente, Google estaba usando el texto de una de esas reseñas falsas como descripción del despacho cuando alguien buscaba opiniones sobre él.
Cómo comprobarlo: lee los testimonios de tu web y búscalos en tu ficha de Google. Si no aparecen, o no mencionan tu nombre ni tu especialidad, son de plantilla.
Cómo arreglarlo: sustitúyelos por tres o cuatro reseñas reales de tu ficha. Si vas a usar nombre y apellidos, pide permiso al cliente antes. Y enlaza a tu ficha para que cualquiera pueda comprobarlas.
2. No se puede contactar contigo desde el móvil
Quien te busca desde el móvil suele tener prisa y un problema encima. Si no puede llamarte con un toque, llama al siguiente.
Lo que más me encuentro: teléfonos escritos como texto que no se pueden pulsar, emails mal enlazados que llevan a una página de error, formularios eternos y ningún botón de WhatsApp.
Cómo comprobarlo: abre tu web en el móvil e intenta llamar, escribir por WhatsApp y mandar un email desde la portada. Si algo falla o necesitas más de dos toques, tienes el problema.
Cómo arreglarlo: teléfono y email enlazados para que se abran al pulsarlos, y un botón de WhatsApp visible en la portada y en contacto. Para quien te lleve la web es cuestión de minutos.
3. Tu dirección cambia según dónde la mires
La web dice un número, la ficha de Google otro y un directorio antiguo pone una calle distinta. Para un cliente es confuso. Para Google es peor: no sabe cuál creerse, y eso le resta fuerza a tu ficha en Maps.
Cómo comprobarlo: compara nombre, dirección y teléfono en tu web, tu ficha de Google, el directorio de tu colegio y cualquier directorio donde aparezcas. Letra por letra.
Cómo arreglarlo: elige la versión correcta y cópiala idéntica en todos los sitios. Mismo formato, mismo piso, misma letra.
4. Tu portada no dice qué haces ni dónde
"La excelencia legal a tu servicio". "Compromiso, cercanía y experiencia". Frases que podría firmar cualquier despacho de España. El titular de la portada es lo primero que lee quien entra en tu web y una de las señales que más usa Google para entender de qué va.
Cómo comprobarlo: lee tu titular y pregúntate si alguien que no te conoce sabría en tres segundos qué tipo de abogado eres y en qué ciudad trabajas.
Cómo arreglarlo: especialidad, ciudad y lo que consigue el cliente. Por ejemplo: "Abogado laboralista en Sevilla. Te ayudo a reclamar lo que te corresponde después de un despido." Menos elegante, mucho más útil.
¿Prefieres que lo revise yo?
En una auditoría gratuita de 30 minutos reviso estos ocho puntos en tu web y tu ficha de Google, y te digo cuáles te están costando clientes.
Errores que necesitan algo más de trabajo
5. Otros despachos pagan por aparecer cuando buscan tu nombre
Busca el nombre de tu despacho en Google desde una ventana de incógnito. En auditorías recientes me he encontrado varios anuncios de otros despachos colocados encima de la ficha del despacho buscado.
Pagan por tu nombre porque saben que quien lo escribe ya viene casi decidido. Es la búsqueda más valiosa que existe para tu despacho, y otros la están comprando.
Cómo comprobarlo: busca en incógnito tu nombre y tu nombre seguido de "opiniones". Mira qué aparece antes que tú.
Cómo arreglarlo: en general no puedes impedir que otros pujen por tu nombre. Lo que sí puedes hacer es que tu ficha sea tan sólida que el anuncio no tenga nada que hacer: reseñas recientes, fotos reales, servicios completos y horario al día. Si el problema es serio, pujar tú por tu propio nombre suele salir barato, porque nadie es más relevante que tú para esa búsqueda.
6. Una sola página para todo lo que haces
Despidos, herencias, divorcios y reclamaciones, todo en una página de "Servicios" con un párrafo para cada cosa. Quien busca "abogado despido improcedente" no encuentra una página que responda a eso, y Google tampoco.
Se complica más cuando mezclas servicios de públicos muy distintos, como trámites administrativos junto a litigios. Google no termina de entender qué eres, y el cliente tampoco.
Cómo comprobarlo: busca en Google tu especialidad principal y tu ciudad. ¿Aparece alguna página tuya? ¿Tienes en tu web una página dedicada solo a ese asunto?
Cómo arreglarlo: una página por cada tipo de asunto que quieras captar. Qué casos llevas, cómo trabajas, plazos, qué tiene que traer el cliente a la primera consulta y cómo contactarte. Empieza por el asunto que más te interese, no por todos a la vez.
7. Google no sabe que eres un despacho
Los datos estructurados son un código invisible que le dice a Google qué tipo de negocio eres, dónde estás y cuándo atiendes. Muchas webs de despachos tienen solo lo que la plantilla trae por defecto, y a veces mal aplicado. Me he encontrado portadas de despachos marcadas como si fueran un artículo de blog.
Cómo comprobarlo: pega la dirección de tu web en la prueba de resultados enriquecidos de Google (search.google.com/test/rich-results) y mira qué detecta. Si no aparece nada que identifique un despacho con tu dirección, falta.
Cómo arreglarlo: añadir un marcado de servicio legal con nombre, dirección, teléfono, horario y zona que atiendes, idéntico a lo que pone tu ficha de Google. Necesitas a alguien técnico, pero es trabajo de una hora.
8. Tienes dos webs con el mismo contenido
El dominio antiguo, el que lleva tu nombre personal, la versión que alguien te hizo hace años. Si varias webs muestran el mismo contenido, Google tiene que elegir cuál enseñar, y la fuerza se reparte entre las dos.
Cómo comprobarlo: escribe en Google site:tudominio.com para cada dominio que tengas o hayas tenido. Si más de uno muestra páginas, tienes contenido duplicado.
Cómo arreglarlo: elige un dominio principal y redirige los demás con redirecciones 301, página a página. Así se suman en lugar de competir.
Por dónde empezar
Si solo tienes una tarde, hazlo en este orden:
Cambia las reseñas de plantilla por reseñas reales.
Comprueba que se puede llamar, escribir y mandar un WhatsApp desde el móvil.
Unifica tu dirección en la web, la ficha de Google y los directorios.
Reescribe el titular de la portada.
Los otros cuatro tienen más impacto a medio plazo, pero dependen de que lo básico funcione. No tiene sentido crear páginas nuevas si quien llega a ellas no puede llamarte.
Lo que ninguno de estos errores dice de ti
Ninguno tiene que ver con lo buen abogado que eres. Los despachos que audito suelen tener buenas notas en Google y clientes contentos. El problema es que su web no lo cuenta.
Si quieres ver cómo trabajo con despachos, aquí lo explico.
¿Cuántos de estos tiene tu despacho?
En una auditoría gratuita de 30 minutos reviso estos ocho puntos en tu web y tu ficha de Google, y te digo cuáles te están costando clientes.
